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Transplantando

Tus plantas no sufrirán si actúas rápido y con cuidado cuando te toque trasplantarlas. Asegúrate de que sólo las necesites trasplantar dos veces, o mejor, una vez si es posible, a lo largo de todo el ciclo de crecimiento. Los trasplantas pueden ralentizar el proceso. Lleva tiempo, es complicado, es un trabajo duro y amenaza a las plantas. Empieza con un container lo más largo posible, cuadrado a ser posible. Una taza de plástico de unos 500 gr. estará BIEN y botellas de soda de 2 litros recortadas serán perfectas para una primera cosecha si estás plantando hidropónicamente. También funcionarán botellas de leche o de agua de forma rectangular de plástico de 4 litros.

O pon las semillas para que echen semillas en tazas de plástico de 0,32 litros. Es mejor tener menos semillas que tener muchas semillas que necesiten un transplante continuo. Estas tazas más grandes ocupan algo más de espacio y permiten que sólo las tengas que transplantar una sola vez después de la primera cosecha. Trasplántalas a jarras de agua de 3,78 litros (llénalas sólo hasta los ¾ de esa cantidad) antes de forzarlas a que florezcan. Para regenerar la planta después de la cosecha, trasplántala a una maceta más grande antes de que empiece a crecer vegetativamente de nuevo. Un cubo de plástico de los que se utilizan para pintura de unos 15 litros podría ser válido, porque a su vez puedes meter containers más pequeños para una segunda cosecha, dejando así el suficiente espacio para un primer crecimiento vegetativo.

Un consejo más:

Un estudio ruso ha demostrado que las semillas con al menos 8 cm. de tierra por encima de la raíz suelen ser hembras. La fuente de la que sale esta frase a su vez dice “Esta es la razón por la que algunos granjeros consiguen unos ratios de hembra/macho tan geniales como de 80%/20%.”