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Temperatura

Uno de los factores más cambiantes es el disponer de una temperatura adecuada. La mayoría de los libros indican que una temperatura óptima de cultivo debería estar entre 21ºC y 26ºC, pero en algunas circunstancias las temperaturas pueden ser incluso algo mayores. Asumiendo que la genética no es un factor, las plantas tienden a absorber más luz cuando es más alta la temperatura. Por ejemplo, con 30ºC. Las luces brillantes y los niveles de CO2 podrían aprovechar hasta temperaturas de 35º para que se incremente la velocidad de cultivo. *Unas condiciones óptimas serían 35ºC utilizados con luces muy brillantes, un enriquecimiento de CO2 de 1500 ppm y una buena ventilación para mantener la humedad a raya. No está claro si estas temperaturas reducen la potencia de las flores. Podría ser una buena idea reducir las temperaturas una vez que el florecimiento ha empezado, para preservar la potencia, incluso aunque se pueda reducir la velocidad de crecimiento. Sin embargo, las temperaturas altas harán crecer más rápido a las plantas en su fase vegetativa, ya que actúa excitando el metabolismo de las plantas, dando por hecho que los niveles necesarios de CO2 y de luz sean los correctos y que la humedad no sea mucha.

Con niveles normales de CO2, en un espacio bien ventilado, a unos 30ºC sin sobrepasarlos, o a unos 26ºC más óptimos, con buena luz. No dejes que la temperatura del espacio sea superior a 35ºC ya que si no dañará el crecimiento. Una temperatura óptima es aquella que está entre 27-30ºC si tienes luces fuertes sin enriquecimiento de CO2. Menos de 21ºC es demasiado frío para un buen crecimiento.

Las temperaturas por la noche pueden bajar un poco hasta los 15ºC en exterior. Por debajo de esa temperatura, unos 10ºC podrían paralizar a tus plantas y unos 5ºC directamente matarían a tus plantas. Mantén tus plantas cálidas, especialmente las raíces. Pon las macetas en alto si crees que el suelo está chupando mucho calor de las raíces. Este problema lo tendrás si tienes una losa o cualquier otro tipo de suelo frío.

Cuando la temperatura suba, será más fácil retener el agua, y por tanto reducir la humedad, así que una temperatura más alta reducirá debería reducir el riesgo de que se creen hongos.

Contrariamente a lo que se dice en muchos informes, una humedad alta no es buena para las plantas excepto durante las fases de germinación y las de echar raíces. Unos niveles más bajos de humedad ayudarán a las plantas a transpirar CO2 y a reducir el riesgo de enmohecimiento durante el florecimiento.

Los estudios indican que la potencia de los capullos se reduce conforme la temperatura sea más alta, así que es importante que las plantas no estén muy calientes durante los ciclos de florecimiento.

*D. Gold: CO2, temperatura y humedad, 1991 Editado por E. Rosenthal.